Por: DIANA RUIZ

Siete expedientes por presuntos casos de crueldad animal han sido enviados a la Fiscalía General del Estado (FGE), luego de que el Instituto de Bienestar Animal (IBA) realizó las investigaciones correspondientes tras denuncias ciudadanas, informó Carlos Eduardo Galina Rodríguez, director de Protección Animal municipal.

El funcionario explicó que los reportes de vecinos, principalmente aquellos acompañados de fotografías o videos, permiten identificar posibles situaciones de maltrato y acudir a los domicilios para verificar las condiciones en las que se encuentran los animales.

“El teléfono, la fotografía nos ayuda mucho. Es un medio que utilizamos mucho; vamos y hacemos la verificación del supuesto maltrato”, señaló.

Galina Rodríguez indicó que durante las inspecciones se analizan diversos elementos para determinar si existe crueldad animal, entre ellos las lesiones físicas que presentan las mascotas, como heridas en el cuello provocadas por permanecer amarradas durante largos periodos.

Precisó que no todos los reportes corresponden a casos de maltrato, ya que en algunas ocasiones los propietarios argumentan que los animales fueron sujetados de manera temporal; sin embargo, el personal especializado realiza una valoración para determinar si hubo afectaciones.

Detalló que las denuncias se han presentado tanto en colonias como en juntas auxiliares de la capital poblana, donde se han atendido casos relacionados con animales abandonados, expuestos a la intemperie o con falta de cuidados.

El director de Protección Animal explicó que únicamente los casos donde se acreditan actos de crueldad y existen elementos suficientes son enviados a la Fiscalía, con el objetivo de integrar carpetas de investigación sólidas.

Entre los casos detectados, recordó el de una perrita french poodle que fue localizada afuera de una vivienda con una cuerda que ya le había provocado lesiones en el cuello, mientras que otro perro del mismo domicilio se encontraba en buenas condiciones.

Ante esta situación, el ejemplar fue rescatado y posteriormente entregado a una protectora animal para recibir atención veterinaria y continuar con su proceso de adopción, al determinarse que se trataba de un caso de crueldad por las condiciones en las que era mantenido.